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purépecha

Un pueblo que preserva orgulloso su rica cultura y sus tradiciones, nacidas de la fusión de dos mundos. Un pueblo con su propia historia, íntimamente ligada a la figura de Don Vasco.

El pueblo Purépecha

El pueblo purépecha

Un halo de misterio envuelve el origen de los primeros pobladores del antiguo Michoacán. El nombre purépecha unifica los grupos étnicos llegados en distintas épocas al territorio michoacano, que, bajo el liderazgo del célebre Tariácuri, construyeron uno de los mas grandes señoríos del México antiguo, capaz de oponerse incluso a los temibles mexicas.

Los purépecha eran sedentarios: pescadores y labradores de la tierra. Cultivaban el maíz, amasaban la arcilla para hacer vasijas, ollas, cántaros y tinajas; fabricaban cestos con la chuspata -tule- y con la palma elaboraban petates y capotes. Eran inteligentes y hábiles constructores. Cultivaban las artes: la música, la danza, la pintura; y fabricaban artesanías exquisitas, especialmente con el arte plumario. La misma sensibilidad artística que el viajero de hoy descubrirá en la Ruta Don Vasco.

El territorio purépecha tenía sus principales dominios en Tzintzuntzan (lugar de colibríes), donde se concentraba el poder religioso; en Erongarícuaro (sitio con vista bella), donde residía una guarnición militar que controlaba el tráfico acuático y el comercio del lago hacia la sierra; y en Ihuatzio (lugar de coyotes), que era el centro militar-administrativo. Los siglos XIV y XV fueron los tiempos de mayor esplendor del señorío purépecha, pues su territorio se extendió hasta parte de los actuales estados de Jalisco, Colima y Guanajuato.

Actualmente, el pueblo purépecha está asentado en el centro-norte del Estado, manteniendo su lengua y muchas costumbres que han abrazado a lo largo de los años.

Costumbres y tradiciones

Costumbres y tradiciones

Pocos pueblos indígenas mexicanos muestran una riqueza en sus manifestaciones culturales como el pueblo purépecha. El gran legado vivo de sus tradiciones les han hecho merecedores de dos reconocimientos por parte de la UNESCO como Patrimonio Intangible de la Humanidad: la pirekua –la melodiosa y alegre forma musical autóctona– y la Noche de Muertos.

El viajero quedará profundamente conmovido por la religiosidad del pueblo purépecha. En el calendario festivo, las celebraciones cristianas conviven con los antiguos rituales. Si te acercas hasta aquí en fecha de los santos difuntos, encontrarás los panteones, lagos y plazas adornados con flores, coloridos, iluminados por miles de velas, llenos de vida; mientras las familias festejan a sus antepasados para mantenerlos cerca aunque parezcan lejos. Es la tradición purépecha más universalmente conocida: la Noche de Muertos, que se vive con gran intensidad en la zona lacustre, aunque de manera distinta en cada población, donde la tradición se convierte en costumbre local. Numerosas costumbres derivan directamente de las ocupaciones tradicionales y de los rituales prehispánicos. Las formas de vida de antaño sobreviven milagrosamente. El visitante al lago de Pátzcuaro verá canoas, redes de mariposa y anzuelos de cobre para la pesca de los charales, trucha y pescado blanco.

Música y danza reciben al visitante. Como parte de una tradición ancestral, la mayoría de las ceremonias y danzas rituales tienen su lugar y su momento, como la danza de los curpites en San Juan Parangaricutiro o las danzas maringies en Charapan, que normalmente se representan en determinadas ocasiones señaladas o celebraciones. El Festival de la Raza Purépecha, que se celebra en Zacán, es el gran escaparate de estas tradiciones.

El género musical de la pirekua, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, nace del encuentro entre los cantos tradicionales purépecha y la musica litúrgica introducida en la conquista. Esta tradición ancestral se conserva en poblaciones como Zacán, San Lorenzo, Nurío, Cherán, Angahuan o Pátzcuaro.

Mapas

Mapa

Los mapas dibujados por los purépecha son una crónica maravillosa de lo cotidiano, de la relación del pueblo con la tierra, del medio natural con el paisaje humano.